[ CERRAR ]
Cerrar compra rápida
X
MI CARRITO (0)
síguenos

Mi perro no come. ¿Por qué?

Inicio > Blog > Mi perro no come. ¿Por qué?

Los perros son animales sociales, de rutina, y que sienten debilidad por la comida. Y cuando un perro no come saltan las alarmas. Por eso, desde Adiestrar Perros queremos hablar de las causas más frecuentes, y dar algunas pistas que ayuden a identificar las causas para poder tomar las medidas necesarias y no poner en riesgo su salud.

Mi perro no come. ¿Por qué?

Problemas dentales

Los problemas dentales son relativamente comunes entre los perros, igual que lo son entre humanos. Y, a menudo, por las mismas razones: alimentación e higiene.

Una alimentación inadecuada puede ser precursora de un mayor desgaste de sus dientes y tejidos periodontales. Eso, a la larga, provoca una inflamación de las encías que, de no ser tratada a tiempo, puede derivar en su debilitamiento y en una eventual pérdida de dientes. Al no poder expresarnos su dolor al masticar, lo que hacen es evitar lo que les causa ese dolor. Por eso, revisar la boca y las encías de tu perro es importante y necesario.
La higiene dental es tan importante en los perros como lo es en los humanos.

Vacunas o medicamentos

La salud de los perros ha mejorado mucho a lo largo de los años, gracias a las vacunas y medicamentos, para prevenir, reducir o curar los síntomas de algunas enfermedades. Sin embargo, muchos de estos pueden tener efectos secundarios que incluyen la pérdida de apetito o una mayor sensibilidad gástrica.

Problemas digestivos

Hasta el perro más entrenado puede ceder al instinto de comer algo que no debería: basura, insectos u otros objetos. Cuando eso sucede, el malestar puede existir aunque no lo veas. Sea porque ya es tarde para vomitarlo o porque no genere una diarrea inmediata.
En cualquier caso, si tu perro no se siente bien del estómago, evitará comer hasta que se sienta mejor.

Aquí conviene recordar que la cantidad de comida que le das a tu perro siempre debería ser la misma y deberías dársela, preferiblemente, siempre a las mismas horas y en varias tomas: 2 veces para perros grandes o medianos y 3 veces para perros pequeños. Así evitarás empachos o la temida torsión gástrica en los casos más extremos.

Comida de mala calidad o en mal estado

Mucha de la comida industrial que se da a los perros no está adaptada para su organismo, principalmente carnívoro, y eso puede causar enfermedades como la diabetes, como explicamos en nuestro artículo sobre la alimentación de los perros.
Aunque los piensos están diseñados para una vida larga dentro de la bolsa, no están exentos de ponerse rancios. Una vez abierta la bolsa, el aire puede resecar el pienso y hacerlo menos apetecible.

Cambios de rutina o entorno

A los perros les gusta la rutina, y cualquier cambio debería ser siempre gradual para evitar que se sientan incómodos. Los horarios de comida, paseo y ejercicio, una mudanza, las vacaciones, o la llegada de una persona nueva a su entorno inmediato pueden generarles confusión y, en casos extremos, estrés y ansiedad.

Las diferencias repentinas en sus hábitos pueden hacer que dejen de comer hasta que entiendan cuál es la nueva rutina. Por eso, recuerda: los cambios siempre deben ser progresivos.

Es selectivo

Como los humanos, los perros tienen preferencias, y el gusto por una comida u otra es algo que desarrollan con el tiempo.
Algunas comidas pueden gustarle más y otras menos. En tal caso, puedes comprar una pequeña cantidad de otra marca, o una con otros ingredientes y observar su reacción, en lugar de imponerle una nueva sin saber si le va gustar.
Lo importante es corregir el problema y no permitir que tu perro deje de comer.

Malos hábitos

Si bien darle premios y añadir extras a la comida puede estimular su apetito y reforzar los hábitos, hacerlo con frecuencia puede convertirse en un mal hábito que hará que pierda su interés en una comida que no los contenga. La comida humana o darle snacks bajo la mesa mientras comes no es recomendable, ya que puede cambiar tanto su apetito como su interés en comer otra cosa.
Un perro acostumbrado a comer comida preparada en casa puede sentirse menos atraído por el pienso.

Sobrealimentación

Los premios son un recurso muy efectivo para el adiestramiento, la educación y el refuerzo de su buena conducta. Pero abusar de los premios puede distorsionar su percepción de cuándo y por qué se le da una deliciosa galletita o un pienso.
No está mal que le des un poco de comida extra a tu perro, como un trozo de lo que estés comiendo tú. Pero para evitar que te pida comida, dáselo en su cuenco en lugar de hacerlo en la mesa o mientras comes. Y en el caso de los premios que utilizas para enseñarle algunos trucos u obediencia, lo mejor es solo utilizarlos para este fin.

Enfermedad

La pérdida de apetito es uno de los síntomas de muchas enfermedades serias, y no necesariamente digestivas. Infecciones, fallos orgánicos o distintos tipos de cáncer, por nombrar algunas. Cuando un perro vomita después de comer, puede desconfiar de su comida y asociarla a su malestar. En ese caso, lo recomendable es darle otra más apetecible – pero saludable -y cambiar gradualmente a la original.
Ahora, si tu perro no come durante un tiempo prolongado, deberías llevarlo a urgencias para examinarlo.

Edad

El envejecimiento cambia hábitos y sentidos, y a veces las causas son, simplemente, invisibles. Una mayor sensibilidad dental o la lenta pero gradual pérdida de olfato o gusto pueden hacer que los perros mayores dejen de comer. En ese caso, necesitan comida más blanda y con más sabor que les resulte apetecible y no les cause dolor.

Problemas de comportamiento

Otra de las posibles causas de que un perro no coma son problemas de comportamiento como el miedo o cambio repentino en su entrono. Por ejemplo, cuando llega otro perro a casa. En el caso de los perros adoptados esto se vuelve crítico, especialmente si han sido abandonados provienen de una perrera o una protectora, ya que a menudo no se sabe exactamente cuáles son los traumas que ha vivido.

Ansiedad por separación

Si tu perro no come cuando no estás con él, puede que sea porque te echa de menos. La ansiedad por separación es un estado mental que aparece ante la ausencia prolongada de una persona de su círculo cercano. Cuando un perro pasa muchas horas solo su naturaleza social se ve afectada, y puede derivar en inquietud, comportamientos destructivos, aullidos, ladridos, y falta de apetito.
Evitar el aburrimiento de los perros es una de las claves, y aquí los juegos de olfato o los juguetes interactivos son los mejores aliados.

Propietarios que vuelven caprichosos a sus perros

A mucha gente le genera estrés y preocupación ver que su perro no come. Y para estimular su apetito empiezan a mezclar el pienso con otros alimentos o a darle de comer con la mano, sin saber que están reforzando la conducta. El resultado: el perro no comerá si su propietario no está delante, si no le mezcla la comida o no se la da en la mano.

En estos casos, lo mejor es hacer una visita al veterinario para asegurarte que no tiene ningún problema de salud. Si el perro está bien físicamente, puedes quitarle su plato de comida y volvérselo a presentar cuando le toca comer. De esta manera aprenderá que si no come cuando toca, perderá la oportunidad.

Propietarios que vuelven caprichosos a sus perros

¿Qué hago si mi perro no come?

  • Monitorea su comportamiento desde el primer momento en que veas que no come. Toma notas y fíjate en cómo reacciona a la comida. Compáralo con su rutina habitual. No es imposible que tu perro espere un par de horas puntualmente. Si se vuelve frecuente conviene tomar medidas, ya que puede ser un síntoma que se agrave con el paso del tiempo.
  • Revisa su cuenco de agua y observa si su consumo varía.
  • Observa su entorno y piensa en los cambios que pueden haber causado su falta de apetito. Compáralos con los días anteriores y comenta sus cambios de comportamiento con otras personas de su entorno habitual, si las hay.
  • Examina su cuerpo para descartar parásitos o enfermedades. Palpa su vientre y observa si hay bultos o si tiene dolor en algún punto. Daremos por hecho que una diarrea o vómito son una señal lo suficientemente clara.
  • Revisa sus dientes también. Fíjate en el color de sus encías y presiónalas suavemente. Las encías de un perro sano son rosadas, se volverán blancas y recuperarán su color en un par de segundos.
  • Revisa su comida, y asegúrate de que está en buen estado. Si la preparas tú mismo, piensa si hay algún ingrediente que pueda haber causado su malestar. Y si decides cambiar su dieta, asegúrate de que tenga el mismo aporte nutricional para no alterar su metabolismo.

Conclusiones

Puede ser muy frustrante y preocupante ver que tu perro no come. Pero lo que es realmente importante es encontrar la causa y actuar en consecuencia. Y para eso, la observación, el cariño y el apoyo son vitales.
Si tu veterinario de confianza descarta causas médicas, tal vez se trata de algo psicológico ligado a algunas de las causas enumeradas más arriba. Y en ese caso, lo más aconsejable es acudir a un etólogo canino profesional.

Nuestros clientes hablan de los resultados, entérate más

VIA WHATSAPP
VIA EMAIL
Contáctanos mediante Whatsapp