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6 consejos para viajar con perros en coche

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Viajar con perros en coche puede ser delicado si no tienen la costumbre de hacerlo. Hacerlo no es difícil, aunque requiere realizar algunos ajustes que garanticen su confort y su seguridad.

El turismo está cambiando, y cada vez más gente prefiere tener unas vacaciones con libertad de movimientos. Viajar en coche da esa libertad y permite disfrutar los lugares y momentos de forma compartida. También con tu perro.
Por eso, esta semana en Adiestrar Perros queremos darte 6 consejos para viajar en coche con tu perro.

Opciones para viajar con perros en coche

La mejor opción para viajar con perros en coche depende del coche y de su tamaño. No todos los coches tienen el espacio para cada opción, y no todos los perros caben en todos los coches.

No podemos ayudarte con el tamaño de tu coche, pero sí con las mejores opciones para transportarlo de forma cómoda y segura.

TransportínViajar con perros en coche

Si el perro está acostumbrado a su transportín., la familiarización con el coche puede ser más sencilla.
El transportín debe ir en el maletero o en el suelo de los asientos traseros para que tenga la mayor estabilidad posible.

 

Rejilla Viajar con perros en coche

Si tienes un coche con un maletero grande, puedes instalar una red o rejilla rígida que separe los espacios. Así tu perro tendrá más espacio para tumbarse o estirarse.
Reparte el equipaje, sujétalo para evitar que se mueva, y reserva un espacio suficiente para que tu perro esté cómodo.

Arnés Viajar con perros en coche

Un simple mecanismo permite llevar al perro sentado con un arnés que se ata al cinturón de seguridad de los asientos traseros.
Los hay de tamaños y formatos diferentes, con cama y hasta con sombrilla.

6 Consejos para viajar con perros en coche

Si te pones por un instante en el lugar de tu perro puedes imaginar lo extraño que le resulta un coche. Va rápido y hace ruidos fuertes e impredecibles. Por eso muchos perros siguen su instinto y corren tras ellos, o se asustan al escuchar su motor.

Con la importancia que tienen los coches en nuestra vida cotidiana, revertir esa percepción puede tener un impacto muy positivo.

Familiarización

Haz que tu perro se acerque al coche, lo olfatee e indague. Esconde premios dentro del coche, de forma que lo asocie con un lugar y una experiencia agradable.

Cuando gane confianza y esté tranquilo, cierra las puertas para que se acostumbre al espacio cerrado y no se estrese. Después, enciende el motor. Prémialo con cada avance.

Acostúmbralo también al sistema de retención que elijas, de forma que no se agobie por la falta de libertad de movimientos.

Empieza con trayectos cortos

Es importante empezar con trayectos cortos y alargarlos progresivamente. De esta manera el perro no solo se acostumbrará al coche, al ruido y al movimiento, sino también a la duración variable de los viajes.

Cuando hagas trayectos más largos, haz paradas para que tu perro pueda estirarse, hacer sus necesidades, beber agua y gastar algo de energía.

Utiliza juguetes

Los juguetes ayudan a que el tiempo pase más rápido, y las alfombras de olfato son un buen compañero de viajes. Con ellas, tu perro se mantendrá distraído mientras entrena su olfato. Recuerda que las hay de distinto tamaño y que cuanto más largas o más densas sean, más le costará encontrar la comida.

Comodidad

La comodidad es básica en cualquier viaje. Asegúrate de que el perro tenga espacio suficiente, y no olvides las paradas. Mantén una temperatura adecuada (entre 15ºC y 24ºC ). Renueva el aire – recuerda que el aire acondicionado es muy seco. Asegúrate de que esté hidratado, y evita que le dé el sol. Cuanto más cómodo esté tu perro, más cómodo será tu viaje.

Tranquilidad

Además de conducir con prudencia y suavidad, cuestiones como el volumen de la conversación o la música pueden afectar en la tranquilidad del viaje. Lo importante es que el espacio tenga calma y esté libre de sustos o sobresaltos.

Evitar los mareos

Evita que tu perro coma antes de iniciar el viaje. Al menos en las dos horas anteriores. Así evitarás mareos y vómitos, cuya propensión depende de cada perro.

Si tu perro tiene tendencia a marearse, consulta con un veterinario la posibilidad de darle algún remedio como la valeriana o la pasiflora.

Procura también una conducción suave y evita cualquier gesto brusco que pueda asustarlo o hacerlo sentir inseguro. Ten en cuenta que muchos sistemas de retención están diseñados para garantizar la seguridad del perro y del conductor, pero no evitan que la inercia o la fuerza centrífuga hagan su efecto.

Nunca dejes solo a tu perro en el coche.

Aunque los perros tengan cierta tolerancia a las temperaturas, no hay dos perros iguales, y su sensibilidad varía según factores como la raza o la edad.
Un reciente estudio de la Nottingham Trent University ha publicado los efectos asociados con el transporte de perros en coches y los riesgos de las temperaturas que se puede alcanzar.
Esto supone un serio problema para la salud de los perros. En verano pueden alcanzar los 54,5ºC, mientras que en invierno las temperaturas bajan hasta los 8ºC de media, exceptuando los meses de verano.

Por supuesto, estos números son relativos. La zona geográfica, el clima y sus variaciones, e incluso el lugar de estacionamiento pueden crear entornos poco saludables.

Y los riesgos son simples, graves y traumáticos: hipotermia, deshidratación y asfixia.

Especial influencia tienen dos factores: la falta de circulación de aire y el espacio reducido. Y no, la solución no es dejar las ventanas entreabiertas. Si la temperatura exterior es muy alta, o hay una exposición directa al sol, 6 minutos pueden bastar para que tenga un golpe de calor.

Síntomas

Si observas a tu perro sabrás reconocer mejor cualquier señal de alarma. Por ejemplo:

  • Jadeo. Los perros transpiran por el hocico, y el jadeo es una forma de regular la temperatura corporal.
  • Mareo y confusión. El calor altera a todos los seres vivos y afecta a muchas funciones corporales. Al cambiar la presión sanguínea o la cantidad de oxígeno disponible, el perro puede mostrarse confundido y no responder normalmente.
  • Enrojecimiento de lengua y/o encías.
  • Vómitos y colapso.

Lo recomendable a la mínima sospecha de que tu perro ha sufrido un golpe de calor es procurarle sombra, darle abundante agua fresca y acudir inmediatamente al veterinario.

Y por último…

  • A los perros no les gustan los cambios bruscos, y es recomendable prepararlo para el cambio que suponen las vacaciones. Así evitarás que se estrese o se ponga ansioso por el cambio de espacio y la duración de las actividades.
  • Lleva objetos y juguetes suyos.
  • Cuando el final de las vacaciones se acerque, acorta poco a poco los paseos para que el síndrome postvacacional sea lo más suave posible. Si quieres saber cómo preparar el inicio y el final de las vacaciones, échale un ojo a este artículo.

Y si tienes alguna pregunta, no dudes en hacernos tu consulta. Solo queremos perros felices.

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